Café Arábica o Arábigo

Entre las variedades de café existentes en el mundo, el Arábica es la más importante, acaparando alrededor del 80% de toda la producción mundial. Procede del sur de Etiopía y sus grandes y claros granos presentan una concentración de cafeína de entre el 1% y el 1,5%, un valor bastante bajo. Tiene menos cafeína que otros cafés como por ejemplo el robusta. Esto también hace que tenga un poco menos de cuerpo.

Suele cultivarse a alturas que comprenden entre los 500 y 2400 metros, en zonas bastante húmedas y que suelen tener climas cálidos durante todo el año, de ahí que Etiopía sea uno de los grandes productores de esta variedad de café.

Su sabor es muy agradable y suave al paladar, suele ser sutil, delicado y con notas a frutos secos y un aroma silvestre.

Fue un científico sueco, de Carlos Linneo quien lo catalogó por primera vez, hace ya más de dos siglos en 1753 para ser exactos.

El café Arábica está considerado un producto gourmet y cuenta con sus propias variedades de café.

Variedades de café Arábica

  • Café Moka: con un sabor con ciertas reminiscencias al chocolate.
  • Café Java: su sabor es dulce, fuerte y picante.
  • Café Kenya AA: con un complejo sabor y unos aromas a frutos del bosque con ciertos toques ácidos.
  • Café Tarrazú: de sabor ácido con recuerdos a chocolate.
  • Café Peaberry: exótico café procedente de semillas fertilizadas.
  • Café Sierra Nevada de Santa Marta: su sabor tiene unas interesantes reminiscencias a pan tostado y caramelo.
  • Café Harrar: con toques ásperos, terrosos y afrutados.
  • Café Yirgacheffe: de refinada acidez y tonos silvestres y afrutados.
  • Café Kopi Luwak: de tenue amargor y recuerdos a caramelos y chocolate.
  • Café Mandheling y Lington: con un aroma intenso a hierbas del bosque.
  • Café Kalossi: de equilibrada acidez.
  • Café Mountain: con un sabor muy suave, intenso y muy agradable.

Una peculiaridad del café arábigo es que suele ser más caro que otras variedades. Esto se debe principalmente a que se cultiva en altura, lo cual hace que se encarezcan los medios de producción y sea más costoso todo el proceso de cultivo que conlleva.