Café Espresso

Pocos productos son tan populares y están tan arraigados socialmente como el café, hasta el punto de que haya quien lo considere una de las bebidas más populares, siendo capaz de atravesar todos los continentes y todos los rincones del planeta donde se consumen cada día 25.000 toneladas de sus granos. Su enorme flexibilidad, hace posible que su adaptación sea perfecta para cada lugar, pudiendo tomar un café espresso en prácticamente cualquier lugar del planeta.

Si estás en América, no eres nadie si no te tomas uno con tu taza de cartón. Si estás en el Polo Norte… más te vale tener un buen termo cargado para entrar en calor y espabilarte. Si estás en Europa, se recomienda que quedes con esa persona especial para tomarlo en una cafetería bonita. Pero si estás en Italia, más te vale aprender a la perfección lo que es un buen café espresso antes de salir a la calle. 

Historia del café espresso

Si bien el origen del consumo de la bebida se remonta al siglo XIII en África, no fue hasta los primeros años del siglo XX cuando apareció uno de los métodos más populares de consumirlo que conquistaría el mundo entero, gracias, en parte a su sencillez. 

Fue concretamente en Italia donde las máquinas expresso, las cuales surgieron como consecuencia de la Revolución Industrial, serían capaces de dotar al ya reconocido líquido una nueva dimensión, y un nuevo nombre. 

En concreto, lo que estas máquinas hacen es proveer de una presión determinada al café, que en un inicio se encontraba en torno a los 1,5 bares, pero que en la actualidad puede llegar a rondar sin problemas los 8 o 9. Ingredientes y elementos

Café Expresso taza

Ingredientes de un café espresso

Como puedes imaginar, para la receta original tan sólo necesitamos del ingrediente original del grano de café, secado y molido, y agua para conseguirlo. 

Aunque sí se puede entrar en no cortas discusiones en torno a lo de echar azúcar o no. Los más puristas se decantan por dejar el líquido impoluto, pero si te sabe demasiado fuerte siempre puedes recurrir al azúcar blanco (o moreno), para endulzar su sabor. También, si el calor aprieta, echar un par de cubitos de hielo o dejarlo enfriar en la nevera no es una mala opción para refrescarse. 

Variaciones

Si en el método de creación y en los ingredientes parece no haber ninguna complicación, sí que es un tema algo más complejo el de las variaciones que pueden derivarse del original. En función de la cantidad de líquido o de si se mezcla con leche

Sencillo

El más común de todos, usando en torno a 7 gramos de café para dar un par de dedos de líquido, unos 25 mm. 

Ristretto

Usando la misma cantidad de café pero menos agua, lo que da lugar a una bebida notablemente más concentrada. 

Doble 

Como su propio nombre indica, prácticamente el doble de la receta original y originando una vigésima parte de litro

Largo

 Usando la cantidad original de café molido pero con un poco más de agua. En función de cuánta agua se añada, se puede considerar americano preparado con café expresso. 

Cortado

Se denomina así a cuando se añade una pequeña cantidad de leche al producto original. 

Romano 

Cuando se sirve con una corteza de limón

Vienés

En esta ocasión la mezcla se realiza con nata batida en lugar de leche. 

Capuchino 

Se deriva del uso de leche y nata sobre el original. Aunque a estas, en la actualidad, se le añade prácticamente cualquier producto dando lugar a cientos de variaciones. 

Latte macchiato 

En esta ocasión, es a una taza de leche a la que se le añade un poco de café.

Coretto 

En caso de que se le añada una bebida alcohólica, como licor, brandy, grappa o aguardiente. En España es conocido como carajillo, y el alcohol más común para ello es el coñac.

Propiedades del café espresso

A pesar de su mala fama de adictivo, pocos productos alimenticios pueden presumir de las enormes cualidades para el organismo que este tiene, sobre todo si tenemos en cuenta que este se consume en apenas un par de tragos. 

A la ya muy popular capacidad de funcionar como una dosis de energía extra debemos sumarle que funciona a la perfección para la memoria a largo plazo, es capaz de reducir la diabetes o, incluso, es capaz de prevenir el riesgo de infarto según algunos estudios recientes. 

En los últimos tiempos hemos asistido a lo que parece ser el resurgir del café espresso. Esto es debido, muy probablemente, al ritmo de vida con el que vivimos, siempre ajetreado y que nos empuja a incluso tomarnos el café rápido y si es en un par de sorbos, mejor. Aunque si hacemos esto, debemos tener siempre presente las múltiples variaciones que nos puede ofrecer sin olvidar, eso sí, el origen italiano de la que es una de las bebidas más populares y que mejor resisten el paso del tiempo.